La ejecución siempre será la diferencia

Recientemente hablaba con unos amigos sobre los eventos que ocurren alrededor de México enfocados a generar nuevos contactos entre la comunidad de gente que le interesa hacer cosas nuevas. La razón por la cual no me dirijo a ellos como “comunidad emprendedora” es por a) detesto como suena la palabra “emprendedor” y b) muchos de ellos no merecen ese título. He asistido a varios de estos eventos y lo que he notado es gente que está sólo a la deriva y a costas de otros que si invierten su tiempo y dedicación en hacer cosas de la nada o con muy pocos recursos. No tengo nada en contra de los planes que tenga cada quien, como puede ser aprender de los procesos y el día a día dentro de una gran empresa, sin embargo pienso que lo que define a la gente que está interesada en hacer cosas nuevas es la adrenalina por el riesgo, variable dentro de la ecuación para conseguir el éxito. Lo que quiero externar a continuación es lo que he detectado de vivos ejemplos que no se detuvieron para llevar a cabo grandes ideas.

El primer paso es empezar, y se empieza trabajando

El mal de “No tengo dinero para empezar” es la típica máscara puesta sobre aquellas personas que creen que el dinero es la solución a empezar. En el ámbito tecnológico donde muchos de los productos que surjen hoy en día son de software, la ventaja es que empezar con algo no tarda más que cuestión de un par de días, una computadora y la dedicación de culminar esa idea. Sí se necesita dinero, pero definitvamente no necesitas fondos o una inversión muy grande, lo que más necesitas es trabajar. El trabajo hablará por ti, y si tu proyecto tiene una visión a mediano plazo, seguro esos fondos llegarán pero no porque los buscaste, si no porque tu trabajo te ha diferenciado del resto. Es muy bonito socializar y platicar con otra gente acerca de lo que haces, pero ¿qué aporta eso al desarrollo de tu producto? Ok, contactos. Pero al final ese contacto te platicará su experiencia que fue con otra industria, o tal vez quieras llamar un poco la atención para hacerte notar ante el montón. Aquí la diferencia siempre será tu trabajo. Aprovecha mejor el tiempo y conoce a tu mercado meta, habla con tus usuarios y haz que te digan no sólo que les gustaría ver en el producto, si no que le quitarían también. Investiga sobre lo que están haciendo los grandes y prepárate constantemente.

Forja el equipo y empápate de conocimiento
Es indispensable empezar con un equipo de gente multidisciplinaria, con amplios conocimientos en diferentes áreas e igualmente motivados a trabajar contigo en esa idea. Pero ¿qué pasa si no encuentras a gente que te apoye? El peor error que puede cometer alguien con una idea es esperar a encontrar a la persona que le apoye desarrollándola. Si no tienes conocimiento técnico, aprende. Si no tienes conocimiento de negocios, aprende. Si no tienes conocimiento de diseño, aprende. Tenemos acceso a la enciclopedia más grande y gratuita (casi) llamada Internet. Interponer al equipo como una limitante es un error grande. Tu pasión sobre tu idea debe ser tan grande como para guiarte a hacer las cosas. Eventualmente con algo ya ejecutado será más sencillo conseguir el equipo todo gracias a lo que has conseguido, haciendo al equipo más importante que las mismas ideas.

La diferencia es la ejecución

Si ya tienes la idea no te falta nada para empezar. Una de las cosas que entristece a mucha gente al tener una gran idea, es que al momento de platicarla con alguien no falta quien suelta la frase de “Ya existe”. Entiendo que si es completamente igual la idea probablemente sea un buen punto de referencia ese producto existente como para evaluar que no están haciendo los otros y poder ofrecer algo que a tu mercado beneficie. Date cuenta que platicar las ideas no tiene nada de malo, siempre y cuando vayas a ejecutarla. Una idea no vale nada hasta el punto en que se ejecuta, y lo que va diferenciarte del resto es la velocidad y manera en que la ejecutas. Necesitamos más competencia, más gente desarrollando ideas, cosa que no se ve como debería de verse. La competencia es una inyección para la innovación. No quiero hablar sólo de México, pero que pasaría si en LaTam existiera la competencia como existe en Estados Unidos entre productos que ofrecen soluciones en particular pero lo que diferencia a cada uno son propuestas de valor muy particulares y atractivas. Esto sirve de referencia para que aún y existiendo una idea, no te preocupes por reinventar la rueda siempre y cuando estás contruyendo la mejor rueda del mundo.

Aprende a dejar una idea

Es increíble como hay gente que se casa con una idea en particular, incluso sin tener bases sólidas para argumentar a favor de ella. Aún y comprobando que la idea no está teniendo auge, insisten en seguirla trabajando, y viven en un pozo durante años. La verdad es que algo que forja a la comunidad startup es que la gente tiene hambre de hacer cosas nuevas. Si una idea no tiene el potencial que se esperaba, y aún y cambiando un poco el giro sigue sin tener un verdadero impacto, lo más decente sería optar por otra idea, al fin y al cabo nos gusta empezar cosas ¿o no?. Esto no es malo, y es parte del aprendizaje que uno vive en el ambiente startup. Además, tan cambiantes son los mercados con el avance tecnológico que cuando hablamos de proyecciones a 5 ó 10 años no se trata mas que de un chiste, sabiendo que la tecnología impacta en muchos ámbitos de la vida diaria de las personas, haciendo los mercados muy cambiantes e impredecibles.



Es momento de trabajar y dejar de hablar. Es momento de hacer la diferencia. Siempre se ha sabido que la gente normal habla de otra gente, gente grande habla sobre ideas, pero lo que poco se sabe es que gente increíble ejecuta esas grandes ideas habladas, porque sólo aquellos que han ejecutado alguna vez algo lo entienden.