Mi experiencia en la Incubadora del Tecnológico de Monterrey

Mi alma máter nos dio asilo momentáneo. Acabo de graduarme el pasado mayo de 2012 como Ing. en Tecnologías Computacionales, y con ello también se graduó en noviembre Icalia Labs, empresa que hice junto con 3 socios y ahora somos un equipo de 7 grandes amigos. La graduación no fue muy diferente a la de una carrera profesional que sucede con otros compañeros y colegas que a lo largo de más de 4 años se esforzaron dentro de las aulas por obtener su título profesional. Aquí el evento sucedió con otras empresas de múltiples giros las cuales ya estaban operando y comercializando. Algunos más rápido que otros por la naturaleza de sus productos o servicios, pero era digno de admirarse el esfuerzo puesto por cada equipo para ejecutar sus proyectos. Ese año no imaginaba muchas de las cosas que habían ocurrido, pero me parecía interesante compartir la experiencia de haber tenido como primer espacio de trabajo la Incubadora de Empresas del Tecnológico de Monterrey, campus Monterrey.

Algo necesario para entender lo que comentaré a lo largo de esta publicación, es el giro y enfoque de lo que hacemos en Icalia Labs. En general desarrollamos productos de software, tanto aplicaciones web como móviles. Nosotros somos la plataforma tecnológica para que emprendedores puedan lanzar sus productos a internet de manera ágil, y procuramos agregar valor constantemente. También desarrollamos productos internos para nuestro propio uso (Moneit), así como otros productos que lanzamos a nichos en particular (Invoiceit, QuePrefieres.co). Afortunadamente se nos dio la posibilidad de entrar a la incubadora del tec después de haber ganado el Hackathon Monterrey en Marzo. El trato era seguir un modelo de incubación diferente, basado en Lean Startup por nuestra experiencia y giro dentro de la industria de software. A continuación dejo los puntos que puedo destacar de esta experiencia, que a lo largo de 6 meses pasando por la fase de preincubación e incubación, tuvimos que romper las reglas que se marcaban en el modelo tradicional para movernos rápido en un mundo de constante incertidumbre.

Algunos rumores pueden ser desmentidos

Empezamos entonces la experiencia como empresa dentro de la incubadora y comprobamos varias cosas que se rumoraban entre estudiantes. La más grande que logramos comprobar es que, al menos en esta época, no se roban ides. Toda idea que uno esté “incubando” no es robada de ninguna manera por el Tec. Eso sí, si te empieza a ir excelente, el Tec siempre querrá colgarse para presumir que la empresa surge en la incubadora, pero más que el mérito que quiera tomar el Tec, el verdadero mérito le toca a quien ha puesto todo su esfuerzo y pasión en esa idea, el equipo. Hay otra modalidad que se llama “Células de Incubación“, pero ya son proyectos más robustos que requieren de inversión, laboratorios, entre otras cosas donde el Tec sí forma parte directamente, pero algo como lo que vivimos nosotros, la idea siempre se supo y se estipulo que era nuestra.

Por otro lado, las instalaciones de la incubadora han mejorado mucho. Me toco ver a grandes amigos empezar a trabajar en la Incubadora cuando estaba ubicada en el edificio de CETEC, todas las empresas amontonadas pero su gente llena de pasión por sacar adelante sus ideas. Hoy por hoy esto ha cambiado, y hay diversos espacios dentro de la Incubadora. Salas de juntas, salones para capacitación, cubículos, un espacio de coworking, hasta cafetería para que la gente que no lleve su comida pueda comerse unos chilaquiles. Este espacio es un gran incentivo para todos aquellos equipos que van empeazando con una idea con las mesas, sillas, electricidad y conexión a internet como elementos clave para trabajar y enfocarse. Definitivamente la infraestructura puede motivar a que se trabaje a gusto, pero no lo es todo; la infraestructura es lo de menos al momento de empezar.

Modelo de incubación con áreas de oportunidad

Todo proyecto involucrado en la incubadora es sometido desde el principio al modelo de incubación que se ha seguido no se por cuantos años, pero a mi gusto es el arma mortal para toda empresa. La primer etapa es la pre-incubación donde el objetivo es forjar un plan de negocios que mínimo es de 10 hojas, que eventualmente puede ser que cambie y nadie más que los socios fundadores lo verán. El documento sólo servirá en caso de que el proyecto quiera recibir una inversión (si lo solicitan) o algún fondo del gobierno. Esta etapa mínimo es de 6 meses; 6 meses por un documento que puede ser reducido a un canvas con herramientas como Lean Canvas o el bosquejo disponible propuesto por Alex Osterwalder. Después viene la etapa de incubación donde la empresa tiene que lograr a toda costa comercializar su producto o servicio y empezar a ser redituable. Esto puede tomar de 12 a 18 meses según el modelo. La última etapa es la post-incubación, donde se vive una etapa de aceleración, pero desconozco mucho de esto, y no se si en verdad sea una aceleración con inversión de por medio o gente que en verdad pueda impulsar a escalar un negocio, tomando de referencia la calidad de muchos asesores que conocimos. Una empresa podría tardar hasta 2 años en empezar a generar ingresos estables siguiendo un modelo así y si es que todos los supuestos se cumplen en el trayecto a lanzar su idea al mercado.

En un mundo donde la ejecución es clave, y la ventaja de pequeñas empresas contra grandes titanes es la velocidad para hacer las cosas y adaptar cambios, el modelo que se propone es un stopper sin duda. De las cosas que puedo destacar como áreas de oportunidad para este proceso es que el inicio es clave, y conocer verdaderamente el mercado para un producto o servicio es muy importante. El documento del plan de negocios puede quedar pendiente hasta el momento que en verdad se requiera (si es que en algún momento se necesite). Toda la escencia de una empresa puede mantenerse en un Canvas y destacar la típica misión, visión y los objetivos del negocio en una página web, ya que es más que un hecho que toda empresa debe tener un sitio web o al menos una página de Facebook, ¿no es así? La empresa podrá sufrir detalles o cambiar su camino, pero el proceso de empezar a generar dinero debe ser aún más rápido. Iteraciones constantes, validaciones con el mercado, enfoque en prototipos de alto impacto, contemplando las partes en el producto o servicio que serán el diferenciador contra lo que ya existe en la industria. En un plazo de días ya se puede estar generando algo y medir los resultados.

Pocos asesores realmente especializados

Hubo un momento en el periodo de los 6 meses que hicimos la transición de pre-incubación a incubación, creo que fue como al mes y medio. El director de incubación en ese entonces, a quien admiro demasiado y es un gran amigo hoy en día, me pidió seleccionar a nombre de mi equipo el tutor que tendríamos en esta etapa. Todo proyecto tiene un tutor quien da seguimiento puntual a lo que va haciendo el equipo, pero para esta siguiente etapa realmente no tenía la motivación de escoger a alguien. Tome el montón de hojas con los perfiles, e irónicamente era un porcentaje mínimo de asesores que en su perfil describían que habían empezado alguna empresa en el pasado. Por más especialización, expertis o conocimiento en el área de emprendimiento, si no ha vivido el proceso de llevar una idea a la ejecución, con pasión de por medio, aunado a todas sus implicaciones legales, fiscales y de riesgo, para mi no puede ser considerado un asesor en este contexto donde se busca apoyar a gente que va vivir todo eso. Al final seleccionamos a alguien que no pudo aportarnos mucho por no conocer la industria a la cual pertenecíamos.

Ahora, entiendo que no todas las áreas tienen que depender de una persona como asesor que haya empezado algo como por ejemplo un contador, que como proveedor de servicios es crucial para la operación de una empresa una vez que empieza a tenerse flujo de dinero fuerte, o un abogado al momento de cerrar contratos con clientes muy grandes y con experiencia. Pero lo mínimo que hubiera esperado de gente así en la incubadora era esa comunicación constante con los involucrados en los proyectos, cosa que no ocurrió por muchos de ellos. Especialistas en marcas y propiedad intelectual, tutores del proyecto, contadores, gente que hizo que aprendieramos como se hacían las cosas pero de una manera que no era la más indicada. Tuvimos una situación tan lamentable en la parte fiscal, que por falta de comunicación y seguimiento del asesor tuvimos que optar por un proveedor formal al cual le empezamos a pagar por sus servicios. Indiscutiblemente era la mejor opción desde un principio, pero exhorto a que no se comprometan de más si no van a apoyar realmente. Hacen falta más asesores verdaderamente especializados, y más que eso, comprometidos con apoyar los proyectos de los que apenas empiezan.

Falta de conexión entre y con los emprendedores

Creo que las cosas que más valieron la pena dentro de la experiencia en la incubadora fue haber conocido y tratado con gente de la misma industria que nosotros. Gente de la misma edad con sueños similares trabajando arduamente durmiendo 4- horas al día, enfocados tal vez en un startup, viviendo la problemática de qué tecnología sería la adecuada, como conseguir un equipo, como brindar lo mejor a su mercado meta. Esa compartición de conocimiento era única, no tenía precio, pero tenía un gran valor.

Este era el punto más débil de la incubadora, no saber conectar a los mismos emprendedores entre si. Y no era un problema de logística o de actividades; eventos abundaban dentro de la incubadora. El problema es que la gente que tenía que estar en la incubadora no estaba, y esa era una tarea de la misma alma máter si es que tanto defendía su frase de “Cultura emprendedora”. La gente que está innovando creando cosas nuevas, los que están metidos en los fierros dentro de un laboratorio hasta tarde son los que realmente están haciendo el siguiente gran negocio. La estrategia no debiera de ir dirigida al mercado de gente que estudia negocios o comercio, esto debe ir dirigido a quien está innovando. La gente de negocios debiera abrir un poco más su mente y considerar llegar con estos genios a convencerlos de empezar un negocio, canalizar los contactos o empezar a armar una gran red, hacer cambios realmente disruptivos con una fusión de personalidades únicas. Esto no lo veo todavía, yo no veo a un bonche de ingenieros empezando una empresa con socios estratégicos. Hace falta una conexión natural entre los emprendedores pero también del mismo instituto con los emprendedores para generar muchas más empresas de gran impacto.

Conclusiones

La incubadora no lo hace mal, pero el enfoque debe mejorar. Alguna vez le comenté al director que algo que impulsaría enormemente a las empresas a innovar de manera constante sería una incubadora exclusivamente orientada a la tecnología y pensada para hacer escalar las empresas de una manera bárbara. El conocimiento que podría darse entre los involcurados valdría más que toda la infraestructura o que la calidad de mentores que estarían ahí. El simple hecho de estar rodeado de emprendedores que ya han intentado en el pasado y que siguen intentando dar vida a nuevas ideas de negocio es lo que realmente debe de aprovecharse. No veo esa incubadora que pueda operar como un verdadero negocio en México con asesores y gente que tiene un trasfondo realizando cosas de impacto, que a pesar de que no hay muchos casos de éxito en México, si pueda ser una persona con experiencia. No logro pensar en un espacio de alta productividad donde una persona quiera pagar por trabajar en ese espacio y desatar un gran impacto con lo que esta generando gracias a la gente por la cual se rodea en ese entorno. Simplemente no lo veo porque no hay quien le haya apostado a hacerla. La fusión entre un espacio 100% tecnológico con gente de mucha experiencia es el lugar utópico que se merecen todos aquellos que quieran incubar su idea.