Cultura: La columna vertebral de toda empresa

Esta publicación fue redactada originalmente en español para compartir puntos de vista respecto a este tema que sentimos que hace falta en el contexto de habla hispana.

Hace 2 semanas tuvimos el primer retiro del 2015. Típicamente vivimos de 2 a 3 retiros por año donde todo el equipo sale de la ciudad y buscamos promover la unión entre los integrantes así como fomentar todos los elementos que giran en torno a nuestra cultura como compañía. La razón por la cual salimos de la ciudad es para aislarnos del contexto típico de la oficina y ambiente de trabajo, para abrir nuestra mente a nuevas cosas que permitan seguir nutriendo nuestra cultura. 

Desde la primer dinámica que ejecutamos de este tipo (la cual no fue un retiro pero sí un aislamiento de la ciudad), muchas personas nos cuestionaron directamente de qué se trataba, cuál era el objetivo, y rápidamente lo relacionaban con vacaciones pagadas por la compañía. Esta situación es completamente falsa, y aunque la convivencia entre el equipo es muy sana y salta un poco al plano social más que profesional, no deja de ser una actividad que nos permite conocernos mejor y aportar a la compañía los elementos que más nos puedan servir para consolidar las razones por las cuales existimos y lo que defendemos. 

Conforme publicamos y hacemos evidentes las razones por las cuales este pequeño ritual fortalece nuestra cultura, hemos evidenciado la falta de prioridad que existe en otros equipos y organizaciones por su cultura. El simple hecho de que externos no entiendan la idea de que nos aislamos como equipo para fortalecer nuestras relaciones interpersonales es un indicador de que ellos aún no asimilan los factores que distinguen a una cultura de otra, o a un equipo de otro. 

La idea de esta publicación es compartir la importancia que tiene el elemento de cultura dentro de una organización, cómo nos ha funcionado a nosotros, y por qué debe de dársele el mismo peso en cualquier otra organización sin importar tamaño, giro o años en la industria.

Desde 0 hasta una cultura que evoluciona

Nuestro Spring Retreat lo elegimos esta vez en Real de Catorce. La razón, muy simple: La cultura Huichol o Wixárica.

Tiempo atrás mi socio y yo habíamos visitado el pueblo en momentos diferentes, y evidenciamos un espacio con muchos elementos culturales que podían asemejarse a la cultura que requiere una empresa como organización humana. En este retiro tratamos de empatar la dinámica que vive una cultura como la Huichol con una cultura empresarial. 

La cultura Huichol se forja en muchas zonas geográficas, pero el pueblo de Real de Catorce es testigo de varios rituales y valores que expone este grupo étnico. Por ejemplo, uno de los rituales más grandes sucede en la Wirikuta o Cerro Quemado, considerado por ellos el Ombligo del mundo, donde el Sol dio a Luz a todo lo que conocemos hoy como Tierra. Junto a este ritual suceden un conjunto de pequeños rituales dependientes del acto de subir el cerro y hacer sus ofrendas y bailes tradicionales. La manera en la que sobreviven durante 2 días seguidos el ritual entero es gracias a que en el desierto, el cual se encuentra en las faldas del Cerro Quemado, crece el Peyote o Hikuri, elemento que al conseguirlo tiene que ser procesado durante un ritual que llevan a cabo ofreciendo su cuerpo y alma para sobrevivir en la punta del Cerro. En épocas recientes con la entrada de intereses mineros a los alrededores del Cerro, la cultura Huichol inevitablemente terminó conviviendo con el Pueblo minero de Real de Catorce, que permitió que el ritual se siguiera ejecutando y que se convirtió en parte de la misma cultura de los mineros, el recibir a los Huicholes durante las temporadas de sus rituales. 

Con toda esta explicación podemos identificar varios elementos que definen una cultura y que consolidándolos muy bien, da cabida a que una cultura escale y evolucione de manera continua, justo como la cultura Huichol. 

Una cultura existe por una razón, y típicamente lo podemos resumir en lo que persigue y en lo que cree. Esa cultura se forja de valores, y la promoción de esos valores deriva en actos que cada unos de sus integrantes ejecuta de manera recurrente. La recurrencia de esos actos y el apego a ellos de manera intrínseca permite que una cultura continúe y se sostenga a través de generaciones siempre con un toque de actualización y modernidad. Por ejemplo, los Huicholes hoy en día viajan en los medios de transportes más actuales para llegar a las faldas del Cerro Quemado a ejecutar su ritual, el cual no es opacado por utilizar artefactos modernos en la travesía. La entrada de los miembros a esa cultura debe ser algo apreciado y valorado, no puede existir una entrada sólo porque le pudo haber nacido a alguien introducirlo; esto va más allá, y la inclusión de alguien es un acto de respeto para todo el grupo y para el mismo individuo que incursiona la cultura. Una situación muy interesante pasó justo en el pueblo de Real de Catorce cuando una reportera pidió vivir el ritual Huichol, y al dársele la oportunidad y haberlo vivido durante los dos días seguidos con el grupo que lo ejecutó, la chica quedó tan enamorada que año tras año se involucraba en la ejecución del ritual de manera natural. Este es un claro ejemplo de una situación que permite que una persona pueda entrar y ser aceptada en una cultura, mediante la vivencia de un ritual de la cultura junto a sus integrantes. 

No es suficiente que una cultura exista, sino debe sostenerse y vivirse a lo largo del tiempo. La razón más fuerte por la cual culturas como la Huichol existen después de siglos es por la entrega que existe de los integrantes ante los rituales y valores, los cuales son transmitidos de generación en generación. Cada nueva generación debe creer en lo que hace su cultura, y promover con el mismo ímpetu lo que hacen. 

Todo esto se relaciona con la forma en la que opera y evoluciona una empresa como organización humana: Su razón de existir, sus valores y sus rituales.

¿Por qué fomentar una cultura?

No hay razón para que no empiece una cultura en el contexto de una empresa. 

La cultura es la columna vertebral de toda organización, es como un árbol que necesita sostenerse desde un principio para que se mantenga firme y frondoso a lo largo de su vida. No considerar ese cuidado, podría resultar en algo tóxico o maligno para los que sostienen todo ese esfuerzo, y tratar de componerlo sería prácticamente imposible al permitir el acceso a nuevos integrantes que no sabrán qué es lo que realmente se defiende y persigue. 

La cultura le da rumbo y razón de ser al grupo. Permite tener una estructura que impacta en lo estratégico y eso bien definido recae en toda la operación. La entrada de nuevos integrantes tiene mayor curación y sentido, ya que no se le permitiría la entrada a cualquier persona, menos si no tiene una alineación con los valores base (core values) de la organización. Igualmente la asociación, vinculación o simple colaboración con otras personas no sería dependiente del sentido común, sino de una alineación de valores y visiones entre las organizaciones de por medio. Aunado a todo esto, una cultura le da cuerpo y esencia a la organización. ¿Cómo es eso?, teniendo claras las motivaciones del grupo, da mucha serenidad para visualizar lo que viene para la industria y la organización misma, permitiendo tener presente el por qué y ajustarlo en el caso más indicado y necesario si es que así lo necesita el grupo. 

Es fácil que una persona que emprende o que comienza lidereando un equipo por primera vez no considere esto, pero sea quien sea debe hacerlo cuanto antes.

Cuando es importante y cuando debe de serlo para los demás

La cultura se define con los primeros 10 miembros de un equipo, justo con la cantidad de personas con las que podrías repartir dos pizzas como dice Jeff Bezos.

La cultura no es parte de una empresa; la cultura es la empresa misma. Lo que defiende, lo que hace, lo que promueve, lo que transmite y contagia entre sus integrantes, con sus clientes y observadores. 

Al ser un todo tan importante dentro de una organización, ¿cómo no considerarla y forjarla desde el día 0? El esfuerzo en tiempo que conllevaría sentarla es una inversión justa para la construcción de una organización que funcione e impacte por su propia cuenta, algo más grande que la sumatoria de los individuos detrás de esa cultura. Esta inversión es con la visión de no limitarse a construir un producto o un servicio, sino construir un ente que no se quedará a ese nivel, y el cuál buscará forjarse como lo que es, una organización humana que definiendo y promueve el valor que brinda en la sociedad.

Valores y rituales, los elementos que hacen que todo suceda

Toda organización debe tener una razón de ser, y con la evolución de la misma industria, una visión. Alcanzar esa visión debe estar respaldado de un conjunto de valores que definirán a la organización y a su vez, a cada uno de los integrantes de la misma. Estos valores van mucho más allá que ese típico cuadro enmarcado en el lobby del viejo corporativo, hablamos de algo que se porta día tras día al ejecutar la estrategia de la organización.

Ben Horowitz en su libro The Hard Thing About Hard Things habla de la experiencia que tuvieron al haber empezado la firma de Andreesen Horowiz, y expone la regla de “Ten dollars per minute”. Sencillamente en la firma tenía que tratarse con el valor de respeto a los emprendedores que se entrevistarían con inversionistas. Los dos fundadores habían pasado por reuniones donde se sentaban con inversionistas que abusaban de su postura de poder, cosa que en la firma no querían que sucediera. Por ende, establecieron una regla para controlar y emanar ese respeto de parte de su organización: llegar siempre a tiempo a las juntas con emprendedores. En caso de que eso no sucediera y para poder dirigir y controlar más esa cultura, cada minuto que se fuera a llegar tarde el inversionista a la junta, se tendría que pagar 10 dólares por minuto que quedo esperando el emprendedor. 

En el caso de nosotros, uno de nuestros valores es apertura (kindness). Este valor deriva de la filosofía del open source donde procuramos estar involucrados y estar activamente compartiendo herramientas hacia otros equipos e individuos. Sin el open source, nuestra organización no hubiera podido siquiera empezar a ofrecer lo que ofrecemos hoy por hoy. Otro de nuestros valores es comunicación, donde hemos desarrollado una serie de rituales como las tertulias, donde miembros del equipo comparten información con el resto sobre nuevas tecnologías trabajadas o algún tema de interés para los demás y estar todos actualizados de manera constante. Adicionalmente, hemos buscado los mejores medios para redactar y compartir nuestro conocimiento hacia externos; las tertulias, por ejemplo, quedan en Internet públicamente, o las experiencias que vivimos tratamos de compartirlas mayoritariamente a partir de publicaciones en nuestro blog que sirvan a otros y que de confianza a nuestros futuros clientes de lo que defendemos. 

No sería descabellado hacer la prueba, levantar el teléfono y preguntarle a cualquier miembro de un equipo que enliste los valores de la organización y la forma en que los promueve. 

Los valores, principios y objetivos dentro de toda organización deben de impulsarla a conseguir su visión, y a su vez debe obligarla a tener a los mejores perfiles ejecutando toda la estrategia que eso conlleva. Al final, esto se resume en el verdadero diferenciador que ofrece la organización.

Ventajas intangibles

Muchos evaden la consideración de una cultura por el esfuerzo que podría ameritar, no obstante y sin duda su inversión atrae muchos beneficios pensando a largo plazo. 

Uno de los primeros puntos es tener algo más allá que un salario monetario, un salario emocional. El salario emocional es un conjunto de prácticas y acciones que dan a luz a la motivación que requiere todo integrante de un equipo para formar parte del mismo y ejecutar de manera recurrente esas acciones que permitan a la organización alcanzar sus objetivos, y al individuo, su crecimiento profesional. Vivimos en una época donde el dinero no es el único medio para hacer y deshacer. Que aclarando, el salario monetario es importante para cualquier persona por sus gastos y finanzas personales, pero no puede ser el factor determinante para atraer talento y dar entrada a alguien en un equipo. ¿Cómo puedes competir con esos monstruos de organización que están allá afuera operando desde hace décadas ofreciendo cosas que no se podría ofrecer en una nueva organización en el corto plazo? La visión, cultura y crecimiento son algunos de los elementos que permiten sumar a nuevas personas para mover hacia delante a una organización.

La cultura es un distintivo de toda organización en la industria. La cultura le permite a una organización sin importar su tamaño competir con un grande o con un pequeño. Las creencias, valores, rituales y lo que persigue toda organización será diferente, eso es lo que le da diversidad a cada ente y permite atraer a las personas más adecuadas para ejecutar toda la estrategia que forja la cultura. 

También, la cultura define la razón de existir. Esta razón de existir puede irse forjando según las condiciones del entorno: aspectos legales, demandas del mercado, nuevas industrias que atacar, entre otros factores. Lo que sí es que permitirá dar claridad visualizando el futuro, y permitirá a su vez forjar un equipo que se sostenga a si mismo buscando alcanzar ese objetivo. No importan los cambios que sucedan, modificaciones o adecuaciones en ese grupo, el cambio debe hacer que se siga persiguiendo lo mismo de manera constante. La claridad de la cultura, es la claridad de lo que persigue la organización en el largo plazo.


La cultura es un elemento muy importante en el comienzo de toda organización. No considerarlo puede ser peligroso, incluso puede encaminar automáticamente a una operación que simplemente suceda sin una buena razón de respaldo. No necesariamente ameritará tener una compañía que se sostenga y viva a largo plazo, eso dependerá mucho de lo que ofrece la misma organización y de la gente que la dirige, pero al menos si ese primer filtro de validar las necesidades del mercado y lo que se ofrece logra hacerse de manera cautelosa y acertada, la cultura será el arma más fuerte para que la organización siga viva.