El nuevo aire de la industria de software en México

12:56 PM. 19 de Septiembre, 2015. Monterrey, Nuevo León, MX.

Tengo una sensación fuerte de que este es el momento indicado para que cambie radicalmente la forma en que se han hecho las cosas dentro de la industria de software en México. Más aún, para los que perciben una industria débil, sin compromiso y conformista, que la vean como algo sólido y admirable.

Reconozco que repensarse como empresa dentro de una industria tan cambiante es todo un reto, un conglomerado de sacrificios y valores intrínsecos que permiten a los individuos cuestionarse continuamente sobre lo que hacen y cómo lo hacen. Esto es aún más difícil en un país donde el acceso a inversión, mentores y casos de éxito es tan limitado. No obstante, debe ser visto completamente como un área de oportunidad y desarrollo enorme que se convierte en un plan que esta esperando ser ejecutado.

Sufro de impotencia al leer y observar a muchos de los actores en esta industria que sólo se quejan de la falta de talento en un país donde la gente demanda las plataformas y posibilidades adecuadas. Actores como algunos empresarios que simplemente entran en este mundo por el incentivo del dinero y no del impacto. Actores como la academia que dependen de las certificaciones y burocracia, no del conocimiento y las redes. Actores como la misma industria que simplemente opera y no se repiensa.

Lo que compartiré en esta publicación es algo que hago por mera reacción e instinto. Es la necesidad de externar, a todos aquellos que piensan que las cosas en esta industria dentro de México se están haciendo mal, que en realidad existimos algunos que sí nos importa e interesa que la industria no se estanque en un status quo, sino que se genere el siguiente estado del arte, y que dentro de nuestras motivaciones no está el dinero, sino el posicionar a nuestros equipos y a nuestra industria como un elemento clave para que progresemos como país. Muchos temas ya se están cocinando y trabajando por los mismos interesados, pero lo que aún no se hace o descubre, debe servir como un incentivo y alimento que sume a más gente en el plan de cambiar las cosas a como son hoy.

Inversión en el talento, el activo más grande

Es fácil hablar, es fácil quejarse, es fácil decir cómo se esperan las cosas. Es muy fácil criticar a la academia y los problemas que existen en la educación sobre cómo funciona hoy en día en el país, y cuestionar la forma en la que sale preparado el alumnado de ahí, el cual está esperando la misma industria. No obstante, no es válido.

Es bien sabido, y más en una industria tan cambiante, que las herramientas que cada quien utiliza para la construcción de sus productos y servicios va alineado con lo que promueve y persigue cada organización. El esperar que exista un plan de estudios que encaje para cualquier persona y que la deje preparada, no al 100%, sino tal vez a un 70% de lo que busca alguna empresa, es prácticamente una tontería. ¿Realmente no existe talento tecnológico en este país como muchas compañías reprochan?, ¿realmente es problema de la academia? La realidad es que no.

El activo más grande en esta industria es la gente. El proceso de construcción de software sigue siendo algo muy humano. La forma de solucionar y atacar los problemas sigue siendo dependiente de un humano que lo codifique (al menos por unas décadas más). Este tipo de desarrollos dependen de un equipo detrás capacitado, preparado y con experiencia para desarrollar tecnología de punta y alineada con los objetivos de cada organización. El no pensar en invertir en el talento a largo plazo o permitir que existan herramientas para el desarrollo continuo del talento es algo inconcebible. Esta responsabilidad no se le puede atribuir a la academia y sus 4 años preparando y repensando (a un ritmo muy lento) sus planes de estudio, debe atribuírsele a los actores que tienen más de 15 años haciendo lo mismo, programando en herramientas deprecadas, manteniendo deuda técnica, y haciendo que los equipos no tengan inspiración alguna en los productos que desarrollan.

Pensar en que el activo más grande llegue preparado a una empresa para ser productivo desde el día 0 es algo que difícilmente sucederá. Si no se evalúan los perfiles en base a los valores y aptitudes de los individuos que tienen el interés de continuar en esta industria, no se podrán desarrollar en forma las habilidades y obtener la experiencia tan necesaria que demanda esta industria en cualquier ambiente de trabajo.

Distribuir el tiempo del día a día para agregar valor constante en lo que hacemos, la inversión en congresos internacionales, webinars o simplemente no pensar en términos de la tecnología sino del problema que se atacará, permitirá a los equipos adaptar los artefactos más adecuados para poder avanzar sin miedo al riesgo que implica ir al ritmo que avanza la industria.

Impulsar a los clientes a ser mejores

Hace no mucho me tocó convocar a una reunión para revisar algunos temas con uno de los clientes más grandes que tenemos. De alguna manera, otro proveedor de la misma industria aprovechó para estar en esa conversación; no tuve ningún problema con eso. El problema se detonó cuando me percaté que nuestro cliente tenía definido un proceso de despliegue que tomaba aproximadamente 4 meses para que se subieran cambios de un producto a un ambiente completamente productivo. Al momento de querer encontrar una razón de por qué sucedía esto, el otro proveedor que estaba en la mesa simplemente argumentó que “así funcionaban las cosas aquí [con ese cliente]”.

No superé esta situación, y aún no la asimilo. ¿Por qué permitir esto?, ¿por qué dejar que un cliente que confía en empresas como nosotros, de esta industria, ejecute lo que se definió en algún punto como el proceso, y así siga siendo por años para operar tecnología que ha cambiado a través del tiempo?, ¿por qué no dejamos a nuestros clientes complementarse de nuestras experiencias? Esta es una situación que no puede suceder.

Lo que nuestros clientes esperan de nosotros es que los impulsemos a ser mejores en el uso, desarrollo y manejo de tecnología, siempre. La oportunidad es evidente, y el involucrar más tecnología de parte de nuestros clientes es un indicio de la búsqueda de innovación y hacer que las cosas se muevan cada vez más rápido, por ende, permitir que un despliegue se haga en 4 meses y, que el proveedor lo siga permitiendo, es una oportunidad grande para mejorar. Esto es algo tan grave y delicado, y es un referente del conformismo que se siente en muchos rincones todavía. ¿Cómo podemos reducir el tiempo de despliegue de 4 meses a 4 minutos? Entendiendo que hay mucha burocracia, procedimientos y regulaciones internas en cada organización, el tema no es considerar las variables ya establecidas, sino dejar de depender de ellas para que todo se mueva de manera más ágil. Nuestro compromiso en esta industria es impulsar a nuestros clientes a ser mejores con la tecnología y el software. El aprovechar adecuadamente este elemento en una organización, le permitirá moverse al nuevo ritmo que sus industrias van marcando y demandando.

Esto es solo un caso, pero existen muchos otros que revelan el conformismo de una industria con harto potencial. Ha sido vasta la experiencia recibiendo casos de compañías con productos estancados en costosas deudas técnicas, aún sin haber sido probados, liberados o comercializados. Muchas empresas están simplemente buscando la manera de monetizar de clientes actuales a través de la creación de vínculos comerciales que hagan depender a los clientes de estos proveedores, sin exigir o proponer una mejora continua en los temas tecnológicos. La reducción de costos, tiempos y esfuerzos, con enfoque total en calidad a través de planes de mantenimiento más atractivos y mejor establecidos es algo que debemos ofrecer.

Esta capa como industria de software, si se desarrolla, permite a las demás industrias el crear cosas más grandes de las que están haciendo hoy en día gracias a la tecnología.

Líderes con empatía y determinación

Es evidente que la forma en que funciona esta industria no sólo en México, sino en el mundo, resulta ser una oportunidad atractiva de negocios desde la perspectiva financiera. Mucha necesidad y demanda de tecnología en toda industria, reafirman la frase de Marc Andreessen, “software is eating the world”. Poca oferta del activo más grande, es decir, la gente, hace que los precios se ponderen fácilmente en términos de hora invertida o por el valor de los productos, los cuales algunas empresas no pueden llegar a pagar. Sólo los más visionarios pensarán en invertir cantidades que hoy la industria de software ha sentado.

Debido a esta situación, cada vez es más común encontrar a los “jefes” de algunas organizaciones como personas que jamás han tenido la curiosidad de ensuciarse un poco las manos y vivir con empatía lo que una persona técnica vive al traducir una solución en código. Es fácil exigir y pedir que se entreguen las cosas a cierta fecha, pero, ¿qué tan justo es sin conocer la verdadera exigencia y reto de resolver un problema cuando jamás lo has hecho? Muchos de esos “jefes” no son personas que entienden como construir y desplegar tecnología, la presión que existe al surgir un error en un sistema, o la felicidad de despertar una madrugada con la solución a algo que no se ha resuelto en 2 días enteros de trabajo. Esos “jefes” no pueden ser considerados los líderes de esta industria.

Los líderes son personas que conocen y seguirán conociendo la dinámica de esta industria en el contexto de nuestro país y el mundo. Personas que viven ya sea dentro de sus organizaciones o por fuera la experiencia de poder crear soluciones a través de código. Son quienes le pondrán límites a su visión o la dejarán florecer hasta el punto que tenga que suceder porque entienden los riesgos, el esfuerzo y compromisos de la tecnología aplicada. Sin estas características, no es imposible, pero la dificultad es gigante al tratar de mover a un equipo de personas técnicas, inspirarlas y hablarles con la verdad para poder conseguir los objetivos de una organización.

Determinación, enfoque y resistencia son el común denominador de características que los líderes de esta industria deben compartir. No podemos pensar en hacer una transición entre el ayer y lo que demanda el hoy de esta industria si no tenemos personas que realmente se comprometan a ejecutar el cambio. El imaginarlo no es suficiente, hay que actuar y moldear el plan conforme avancemos.

Consideración fuerte en la cultura

La importancia de tener definida una cultura dentro de una empresa es crucial para sobrevivir al largo plazo, más en esta industria.

El conjunto de elementos detrás de una cultura son clave para atraer talento, retenerlo, desarrollarlo, empatar en relaciones de negocios con aliados, clientes y extender el impacto de lo que está haciendo la organización. Esa cultura se traduce en beneficios implícitos en el ambiente de trabajo, resultando ser parte clave en las decisiones de quienes se suman a los equipos para apoyar en conseguir los objetivos y visión como empresa.

Cuantas empresas no carecen de verdaderos valores, hábitos, rituales, que los impulsen a ejecutar su misión día a día. Cuantas empresas no ponen sobre la balanza no sólo un salario monetario justo y acorde a la oferta-demanda de una industria tan necesaria, sino el salario emocional que permita al equipo levantarse día a día agradeciendo la oportunidad de colaborar en algo que los haga crecer también como profesionistas. Eso se traduce en la cultura, y la cultura no es más que la empresa misma.

Hoy en día las empresas que no cuentan con una cultura bien estructurada y evolutiva, lamentablemente están destinados al fracaso, donde no necesariamente fracaso significa dejar de operar. El fracaso en esta industria es tocar el punto donde ofreces lo mismo, propones lo mismo, y por ende, obtienes siempre lo mismo. El fracaso deriva de pensar que no hay talento listo recién graduado de las universidades y esperar a que otros lo resuelvan con los brazos cruzados. La cultura es un elemento tan importante que no debe quedarse dentro de la empresa, debe desbordarse de sus mismos límites, inspirar a otros con la visión y valores que se promueven, y generar oportunidades continuas para quienes comparten los mismos objetivos.

El usuario como el 100%

Como equipos conformados por equipos mayoritariamente técnicos es muy fácil olvidarse que el software que se construye es hecho por personas para que otras personas se beneficien. Independientemente si se trata de software embebido, software vestible o software para dispositivos móviles, los productos tendrán un beneficio en el usuario de una u otra forma.

Los equipos que realmente están marcando una diferencia consideran al usuario como el 100% o más en la construcción de un producto de software. Temas como la interfaz, interacción, experiencia y beneficio de uso del producto en el día a día de las personas, resulta ser clave para el éxito del software que se usa. Esto implica un balance entre las disciplinas e integrantes que conforman estos equipos, además de buscar combinar las mejores prácticas para que el mundo del diseño y el desarrollo convivan de la manera más amena, produciendo software que sea utilizado, apreciado, y que sobrepase las expectativas.

Hoy en día no es suficiente hablar de sistemas funcionalmente completos y correctos. No es justo tener sistemas que no nos alientan a usarlos. Sistemas que se utilizan en las grandes empresas y que son elementales para la operación de una empresa, usándose 6~ horas diarias, lo menos que podría pedirse es que la interacción con ese sistema denote en nosotros motivación de querer usarlos.

Destrucción de la venta todóloga

El punto donde comienzan a trabajarse los objetivos de una empresa en esta industria es desde la venta. Una venta basada en la verdad y en las capacidades del equipo que hay detrás, además de empatarlo con los objetivos de la empresa que brindará el servicio, es el comienzo del cumplimiento de lo que persigue la organización.

Si al momento de hacer una venta no existe el conocimiento para dimensionar las capacidades operativas y tecnológicas de lo que se quiere desarrollar, se puede perder el enfoque de lo que ofrece una empresa en la industria de software. Hay un número increíblemente considerable de empresas que proveen servicios desde diseño de páginas web, consultoría en seguridad, administración de la infraestructura, hasta instalación de redes, haciendo la venta una completa todología. Esto no sólo hace más complicada la venta de los servicios de software, sino exige una gama amplificada de conocimientos de parte del equipo que respalda la compañía. Aunado a esto, el desgaste de convencer a clientes en territorio nacional a que vean la tecnología como una inversión y no un gasto, se vuelve un costo implícito que puede ser muy elevado y riesgoso para una relación entre una empresa de la industria y ese cliente en particular.

La necesidad de tener empresas cada vez más especializadas en los diversos ramos que existen en esta industria es algo imperativo. El conocimiento claro del mercado meta, su perfil y sus necesidades, combinado con las capacidades y expertis del equipo detrás que ofrecerá la solución, permite avanzar y crecer a una organización de manera más clara, reclutando a todos aquellos que compartan esa pasión por ese tipo de desarrollos y servicios, además de repensarse continuamente en ese conjunto de rubros particulares para los cuales la empresa ha decidido ser una experta.

Algunos roles que se tendrán que ver más desde edades tempranas son los unicornios que puedan manejar un lenguaje técnico y comercial ante clientes que están buscando construir nuevos productos o diversificar sus servicios con tecnología. El ofrecimiento de migración de sistemas legacy a tecnología más moderna, capas que permitan el desarrollo de APIs y la descentralización de los servicios de clientes sin depender de humanos, o planes completos para el despliegue de tecnología de manera agnóstica y en contenedores, son solo algunos servicios que proveerán este tipo de perfiles.

No obstante, muchas otras opciones y desarrollos que están dándose cada vez más en forma como productos SaaS, requerirán de más roles que tendrán que desarrollarse y/o encontrarse.

Promoción transparente del conocimiento

Muchas empresas son ejemplo hoy por hoy que la transparencia en esta industria atrae beneficios implícitos en términos del negocio.

Seguimos viendo empresas que se guardan sus procesos y prácticas como si fuera un secreto industrial. Empresas que buscan patentar una sección de código que irónicamente piensan que jamás podrá ser mejorado o sobrepasado con el respaldo de un simple documento. Seguimos en un ambiente altamente hostil donde pensar en comunidad es relacionarlo con acciones pro-bono, sin un impacto tangible en el corto y largo plazo.
Esta situación empieza a cambiar.

El desarrollo de eventos que promuevan el uso de herramientas cada vez más modernas esta siendo compromiso de individuos completamente apasionados sobre lo que hacen, sin estar esperando algo a cambio, buscando establecer relaciones y conexiones entre otras personas creyentes de lo mismo.

Más aún, hablando del desarrollo de open source, esto sigue siendo algo que no muchas empresas comparten. La industria se mueve gracias a esos proyectos desarrollados en fin de semana o por personas que invierten tiempo dentro del ambiente laboral para desarrollar herramientas que puedan usarse internamente pero también por el mundo, haciendo la vida más fácil para los desarrolladores. El exponer este elemento denota pasión de los involucrados por esta industria, además de exponer las prácticas y calidad del código a desarrollar. Muchas compañías recientes no pudieron haber surgido si no hubiera sido gracias a código open source que hiciera que el arranque fuera rápido y sin costo alguno.


Todas las empresas eventualmente serán de tecnología, pero si no desarrollamos el conocimiento adecuado para la construcción de productos tecnológicos, no podremos llegar a ese punto en el que habrá una harmonía entre cualquier industria con la de software.

Hay que reconocer que esta industria necesita elevar el nivel de exigencia, calidad y compromiso con los demás que dependen o se ven beneficiados de la misma. La ejecución del cambio y avance que merece esta industria conlleva la apertura de posibilidades que ni siquiera podemos imaginar en este instante para las muchas generaciones que aún faltan por integrarse en este mundo de la tecnología. Sin esta premisa cumplida, difícilmente veremos productos de calidad para los usuarios o clientes finales, talento compitiendo de la manera más sana y transparente entre ellos, herramientas que hagan que avancemos y mejoremos no sólo como industria, sino como sociedad.

Las empresas que no permiten a su equipo explorar, experimentar y fallar, no serán plataformas para el crecimiento de los individuos ni de ellas como organizaciones. Las empresas que compiten por el dinero y no por el valor, están destinadas al fracaso. Compitamos mejor contra el mundo. La exigencia de los clientes internacionales y las empresas más grandes de este planeta nos pondrán en el nivel que este país amerita. Generemos cultura. Desarrollemos al talento nacional y atraigamos al talento internacional para que pertenezcan a nuestros equipos. Combinemos lo mejor de ambas culturas y desarrollemos algo más grande.

Aún hay mucho por hacer, y es nuestro compromiso hacer que esto suceda.